2008/05/08
PlaYas

a Andrea

 

Pensar que las cosas buenas van y vienen como si fueran los pescaditos que te besan las piernas cuando avanzas en el agua, justo después de pensar lo fría que está, exactamente después de tomar la decisión de empezar a mojarte el bañador, es casi imposible. Y es imposible, porque la misma práctica de pensarlo te llevaría a darte cuenta de lo clara que está el agua, antes incluso de empezar a girar el mecanismo sináptico sobre las cosas buenas que van y vienen. Porque a tu hermanita, que juega con el cubo en la orilla, le dices que venga a ver los pescaditos que te besan las pantorrillas, porque pensar lo clara que está el agua es un fenómeno corriente sobre el que todo el mundo tiene derecho de palabra y lo ejercita a la más mínima ocasión, porque las cosas buenas no tienen el mismo índice de refracción que tus piernas bajo el agua y por lo tanto no son tan curiosas de observar. Y porque las cosas buenas son las que en realidad te instan a ver más allá, y buscar un pez más grande, para divertirte aún más, asombrarte y enarbolar este asombro como conquista ante tu hermana, que aún le queda todavía bastante para llegar hasta ti porque ha corrido a ponerse los manguitos y tu madre se ha empeñado en protegerla aún más con su leche materno-solar. En ese momento, las cosas buenas están muriendo en la orilla, aquí, en Cádiz, y en Palm Beach si me apuras. Pensar en ello es imposible, porque ya estás corriendo hacia el límite del mar, para construir una gran muralla que contenga toda el agua del mundo. Tu hermana, nívea Nivea, no se pregunta para qué se ha puesto los manguitos, ella cree que eres el umbral de las cosas buenas, y es más idealista aún que tú, pues con unas manos más pequeñas quiere construir algo más grande. Pensar que las cosas buenas van y vienen sería un fenómeno imposible si sientes la impotencia de acorralar los océanos, y ves cómo una simple marea destroza tu sueño de construir un Polaris World de arena fina. Luego, de vuelta a casa, la menestra revienta tu consideración de las vacaciones. Mañana tampoco iréis al AquaPark. Tu hermana duerme en la cama de al lado, con una felicidad que inunda la habitación como el olor a mar. Oyes unas risas en el salón comedor, a ratos de la tele, a ratos de tus padres. El sueño tiene forma de gafas de buceo. Pensar entonces que las cosas buenas van y vienen sería demasiado cerebral para la fase R.E.M., y ya montas a horcajadas sobre dunas de subconsciente. Ya es tarde. Tus padres han apagado el televisor y tu hermana respira con profundidad homogénea. Las cosas buenas siempre han estado ahí, a pesar de que las moralejas siempre me hayan parecido un fracaso narrativo pero ardiendo en deseos de volver a tocar esa playa.


Posted at 12:46 am by agradocero

La hermana de Faulov
May 12, 2008   11:11 PM PDT
 
26 años más tarde, padezco de lo mismo, cada vez que nos reencontramos, sigo actuando como el perro de Paulov. Un hilo de baba asoma por mi boca, comienzo a salivar al oir el estímulo de tu sola palabra. Cuando escucho la campana eso es que algo me invita a seguirte como siempre fielmente a todas partes. La explicación a este fenómeno es sencilla, se produce una asociación entre dos estímulos claramente definidos: apego e idolatría.
Y así es como consigue además que el perro le acompañe a todas partes, le de la patita y se estire panza arriba implorando que le rasque.
Y Faulov cede a sus encantos, sin negarle jamás nada, siente al mismo tiempo verdadera devoción por el animal, sabiendo él también la suerte que corrió cuando el perro llegó siendo un cachorro a la casa de los Flor un 8 de marzo del 82.
Tricotilomanía
May 12, 2008   06:20 PM PDT
 
Tiene usted, señor agrado, publicidad de los cienciólogos en su página!?

!!!!!!


¿¿¿¿


?????
Noname
May 9, 2008   06:44 PM PDT
 
"Leche materno-solar", gran concepto y mejor imagen.

A ver si nos tomamos unas jarras de cerveza fraterno-malteada.
 

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A.Grado Cero es un tipo que sabe que los seguros cubren absolutamente todo menos lo que ocurre, pero que se deja engañar por el márketing que prodiga las cualidades nutritivas del Ketchup. No cree en fantasmas salvo en el de Billy Wilder y Pierre Klossowski. Lleva toda la vida queriendo comprar unas plantillas devor-olor y una ristra de ajos empaquetada en redecilla. Desearía saltar desde lo más alto y no morir. Desearía poder fumar en pipa y que los demás no se rían. Desearía decir muchas cosas, pero siempre que lo intenta, llaman abajo. Por lo general son los del butano.











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